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¿Engorda el Estrés?

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by Lourdes Treviño on June 1, 2011

Cuando estamos enojados, ansiosos, tensos o temerosos, el cerebro produce cortisol y adrenalina que son hormonas específicamente diseñadas para iniciar la respuesta lucha-vuela… esencial para la supervivencia. La función principal de la “Adrenalina” es hacer que estés en alerta y enfocado, con memoria y concentración excepcionales. El cortisol hace que aumente el ritmo cardiaco-respiratorio y hace que tus músculos estén tensos y listos.

Estos procesos funcionales funcionaron bien para nuestros ancestros prehistóricos, pero hoy por hoy no son necesarios ya que los peligros físicos son pocos.

El problema es que cada vez que nos estresamos, cuando tenemos una carga extra de trabajo, cuando el bebé llora sin parar, cuando el compañero olvida hacer algo importante y se produce un error garrafal, estas hormonas se sueltan en tu organismo.

Aunque los niveles de adrenalina se desploman cuando disminuye el estrés, el cortisol permanece en el cuerpo mucho más tiempo. Dado que, fisiológicamente hablando, tu cuerpo piensa que corriste un par de kilómetros o hiciste algo en respuesta a la “amenaza”, las hormonas envían señales para reponer el combustible del cuerpo tan pronto como sea posible.

El semáforo biológico se pone en verde para disfrutar los alimentos cargados con carbohidratos y grasa que llevan al aumento de peso en el estrés crónico.

Es un círculo vicioso: el estrés seguido de la elevación en los niveles de cortisol y luego por esas galletitas que no necesitas.

Lo más preocupante de esta situación es el tipo de aumento de peso que esto procura. El cortisol junto con la adrenalina, viaja a través de las células grasas, permitiéndoles abrirse para soltar la grasa, (que el cuerpo reconoce como combustible) hacia la sangre, el hígado y luego hacia los músculos para ser usada como energía. Las células grasas en la profundidad del vientre son especialmente buenas para atraer el cortisol. Es decir, el mecanismo de cascada en respuesta hacia el estrés promueve la acumulación de exceso de “grasa estresable”, que es justo la capa de grasa bajo la cavidad abdominal. Esto produce peso tóxico o grasa extra dentro del abdomen y este tipo de grasa es la asociada con obesidad, enfermedades cardiacas, presión alta, infarto, cáncer y diabetes.

Para romper con este círculo vicioso de la vida adulta que nos lleva a engordar y a estresarnos la respuesta es de lo más simple: comer saludablemente, ejercitarse con regularidad y por supuesto practicar algún tipo de meditación para lidiar con el estrés.

Bueno… ¿y cómo es que la meditación ayuda a perder peso?

Bien, aunque suene extraño pensar que sentarse tranquilamente ayuda a adelgazar, así es, sin el acondicionamiento mental apropiado cualquier intento para perder peso está condenado a fallar.

La meditación puede ayudarte a obtener el estado mental correcto esencial para tener el éxito sostenido en el adelgazamiento:

1. La meditación puede ayudarte a establecer la disciplina necesaria para llevar a cabo el programa de ejercicio y la dieta adecuada para ti. La meditación es ejercicio mental. Así como cuando haces ejercicio físico se fortalece tu cuerpo, meditando diariamente o aunque sea tres o cuatro veces por semana te ayudará a fortalecerte mentalmente.
En lugar de rendirte hacia los deseos urgentes de comer chocolate y galletitas, empezarás a tener la fortaleza mental para hacerlos a un lado. En vez de inventar mil y un justificaciones para no ir a caminar, correr, nadar o ir al gimnasio, encontrarás razones que te motiven a hacer tu rutina de ejercicio.

2. La meditación puede hacer más que fortalecer tu mente. Te lleva a un estado de bienestar físico y mental en donde tu cuerpo empieza a regularse por sí mismo y a buscar la salud óptima. Es decir, con el tiempo, tu compulsión a comer comida chatarra o no saludable se reducirá y tus ganas de ejercitarse se volverán una necesidad para tu cuerpo.

3. La capacidad de la visualización es ampliamente conocida y juega una parte importantísima en el logro de objetivos tales como el adelgazamiento y el mantener un estilo de vida saludable. Por ejemplo puedes imaginarte en tu peso ideal y disfrutando de tu nueva y mejorada apariencia física. O puedes visualizarte comiendo cosas saludables y disfrutándolas. Las técnicas para la visualización son mucho más efectivas cuando se realizan en un estado profundo de relajación debido a que estarás programando tu subconsciente en un nivel profundo desde donde te conduces hacia el logro de tus objetivos. Cambiando tu mente, cambiarás tu cuerpo.


“Debes empezar a pensar en ti como la persona en que deseas convertirte” David Viscott.

“No te ahogas cuando caes al agua. Te ahogas si te quedas ahí”. Anónimo.

La glotonería es un escape emocional, señal de que algo nos está “comiendo” Peter de Vries.

“Escucha bien: el único tiempo en el que es muy tarde para cambiar es cuando mueres. Hasta entonces, simplemente estás justificándote o mintiéndote”. Anónimo.

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