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¿qué suplementos le debo dar a mi cerebro?

by Lourdes Treviño on May 25, 2010

Aunque de manera breve, a continuación te presento los suplementos más importantes que debemos darle a nuestro cerebro para mantener en óptimas condiciones nuestros procesos cognitivos y prevenir enfermedades muy serias.

Magnesio

El magnesio contribuye a mantener las condiciones para que pueda realizarse el metabolismo neuronal y a reducir al mínimo el daño que causa en el cerebro la falta de irrigación sanguínea (isquemia). Es también un potente devorador de radicales libres y refuerza la capacidad antioxidante de la vitamina E.

Se ha demostrado que en los pacientes aquejados de Alzheimer hay a la vez cantidades muy escasas de magnesio y cantidades tóxicamente elevadas de su complemento el calcio lo que viene a confirmar la teoría que dice que los cerebros sanos son los que tienen una proporción normal entre magnesio y calcio ya que el magnesio contribuye a evitar las consecuencias fatales de la toxicidad del calcio.

Además, favorece la circulación sanguínea, obstaculizando la formación de coágulos o trombos y bajando la presión arterial. La dosis adecuada diaria para ayudar a la longevidad cerebral es de 200 a 300 mg.

Selenio

Fácilmente podría ser el mineral antioxidante más eficaz, sobre todo para prevenir la oxidación de las grasas, lo cual es particularmente beneficioso para el cerebro, ya que éste está formado en un 60% por un tipo de grasa. Pero a medida que envejecemos suele ir bajando el nivel de selenio en la sangre. La dosis recomendable es de 50 a 100 mcg diarios.

Zinc.

Este mineral es otro elemento nutritivo que tiene potentes propiedades antienvejecimiento, su insuficiencia es elevada en personas de más de 50 años. Se estima que hasta el 30% de las persona mayores de 50 años experimentan una insuficiencia aunque sea leve de zinc.

El zinc tiene un papel importante en el metabolismo cerebral. Participa en una reacción en cadena antioxidante que destruye muchas de las moléculas de radicales libres presentes en el cerebro. Asimismo, fortalece las membranas que protegen de lesiones a las neuronas.

El zinc estimula la inmunidad, favorece la actividad sexual y potencia la acción de la vitamina A. La dosis adecuada para la longevidad cerebral es de30 a 50 mg diarios.

Además de las vitaminas y minerales, también tienen un valor especial algunos aminoácidos (o proteínas parciales), como la fenilalanina, la glutamina, la metionina, la arginina y el triptófano.

La fenilalanina es el principal precursor del neurotransmisor de la energía, la noradrelina. La fenilalanina eleva el ánimo, estimula la energía y mejora la memoria; su consumo es esencial para sentirse pleno de energía y tener buena memoria.

La glutamina es el principal precursor nutritivo del neurotransmisor calmante GABA (ácido gamma-aminobutírico). Su consumo puede mejorar la claridad del pensamiento y aumentar la capacidad de atención, seguramente porque colabora en la producción del ácido glutámico, que neutraliza los desechos metabólicos del cerebro. Algunas personas la toman cuando necesitan un alto grado de atención.

La metionina es otro aminoácido que colabora en limpiar de toxinas el cerebro. Tiene una potente acción antioxidante y contribuye a prevenir la acumulación de metales pesados en el cerebro, como por ejemplo el mercurio y el cadmio.

La arginina se convierte principalmente en una sustancia química llamada espermina que ayuda al cerebro a procesar recuerdos. A veces los niveles bajos de espermina son un indicador biológico del deterioro de la memoria que acompaña a la edad. Es también un eficaz estimulante del metabolismo y algunas personas la toman como parte de una fórmula para adelgazar.

El triptófano no se puede encontrar en forma de suplemento pero se puede consumir con los alimentos, en especial con los ricos en hidratos de carbono. El triptófanio es el precursor nutritivo de la serotonina, el principal neurotransmisor del “bienestar”. Si usted se siente nervioso con frecuencia o padece de insomnio, es posible que su problema tenga que ver con una insuficiencia de serotonina. La dosis diaria prudente es de 100 a 200 mg.

Vitamina C

Esta vitamina es tan importante para el funcionamiento del cerebro que su nivel de concentración en éste es 15 veces mayor que en resto del cuerpo. La vitamina C es probablemente el antioxidante más potente que existe; además, aumenta la potencia antioxidante de otros elementos nutritivos.

La vitamina C es uno de los mejores nutrientes para favorecer la longevidad. En un estudio realizado en la universidad de California en Los Angeles (UCLA) se comprobó que las personas que consumían por lo menos 300 mg diarios de vitamina C vivían 6 años o más que las que consumían menos de esa cantidad. Además, reduce en un 40% las muertes por enfermedad cardiaca.

La vitamina C es un ingrediente importante de varios neurotransmisores, entre ellos la acetilcolina, la dopamina y la noradrenalina. Por lo tanto su consumo ayuda tanto a mejorar la actividad cognitiva como a una mejor respuesta del cuerpo al estrés.

La vitamina C estimula la inmunidad, mejora la circulación arterial, reduce el colesterol y es útil, al menos en parte, para prevenir muchas enfermedades (desde el asma y las enfermedades periodontales hasta algunas formas de cáncer).

Para conseguir la máxima eficacia es importante distribuir la dosis a lo largo del día. El cuerpo solo es capaz de metabolizar completamente 500 mg por toma, y solo la mitad de los siguientes 500 mg que se ingieran en esa misma toma. Por lo tanto, para aprovecharla al máximo no deben tomarse dosis que superen los 1,000 mg. La dosis diaria sensata es de unos 3,000 mg.

Vitaminas B.

Esenciales para el desarrollo y la vitalidad de las neuronas. Las 4 más importantes para el cerebro son la B12, la B6, la B1 y el ácido fólico.

Respecto a la B12 en un importante estudio se comprobó que casi un 25% de las personas entre 60 y 69 años, y hasta 40% de las mayores de 80, sufren de insuficiencia de esta vitamina. Los síntomas de falta de B12 pueden ser similares a los síntomas clásicos de debilitamiento cognitivo que acompaña a la edad: mala memoria, disminución de la capacidad de raciocinio y trastornos anímicos. La insuficiencia de vitamina B12 es un 300% más común en personas que no toman complementos vitamínicos. Una dosis correcta diaria podría estar entre los 100 y los 1,000 microgramos.

La vitamina B6 contribuye a transformar el azúcar almacenado en glucosa, el combustible del cerebro. Para un óptimo funcionamiento cognitivo, las personas mayores necesitan alrededor de un 20% más de B6 que las personas más jóvenes, aunque normalmente no la reciben porque pasados los 40 años baja el metabolismo de esta vitamina.

Se ha comprobado que la vitamina B6 mejora la memoria, lo cual se debe a los beneficios que trae a la circulación. También es inmunoestimulante, y puede ser muy útil para combatir los síntomas premenstruales. La dosis correcta diaria es de alrededor de 100 mg.

La vitamina B1 o tiamina participa en inumerables procesos del cerebro y del sistema nervioso periférico. Es también un potente antioxidante, y refuerza la capacidad de las vitaminas B6 y E para destruir radicales libres. La dosis diaria correcta es de alrededor de 25 a 75 mg.

Según algunos estudios el ácido fólico ha demostrado su utilidad en el alivio de la depresión, incluso en dosis tan bajas como 400 microgramos. También estimula y favorece la irrigación sanguínea del cerebro. Este ácido es especialmente eficaz para desintegrar una sustancia química común, la homocisteína que es neurotóxica. La dosis adecuada diaria sería de 50 a 100 mg.

La vitamina B3 o niacina colabora en la producción de neurotransmisores y la conversión de hidratos de carbono en glucosa y ayuda a bajar el nivel de colesterol. Por otro lado puede tener un efecto calmante, ya que potencia la propiedad del neurotransmisor tranquilizante GABA (ácido gama-aminobutírico). La dosis adecuada es de 100 a 200 mg.

La vitamina B5 llamada también ácido pantoténico es muy importante para la síntesis del principal neurotransmisor de la memoria, la acetilcolina. Una carencia grave de B5 puede producir parálisis. También es útil para las arterias. La dosis diaria prudente es de 100 a 200 mg.

Vitamina A.

Dado que protege las membranas de las neuronas de los radicales libres es un antioxidante muy efectivo. También favorece al sistema circulatorio. Es muy eficiente en la neutralización de la perniciosa acción del oxígeno singlete, que se encuentra en el aire contaminado. Es recomendable tomarla con betacaroteno, otra forma de vitamina A, una dosis sensata para la mayoría de las personas sería de al menos 10,000 UI diarias.

Vitamina E

Esta vitamina no solo protege a las neuronas de la perniciosa acción de los radicales libres, sino que también repara los sitios receptores de neurotransmisores ya dañados en las neuronas. Por lo tanto, es capaz de prevenir el deterioro del cerebro, y a la vez a dar marcha atrás a una parte importante del proceso de deterioro.

La vitamina E es uno de los antioxidantes más potentes y es de gran valor para el sistema circulatorio. En un estudio se demostró que disminuye hasta en un 40% la oxidación del colesterol “malo”, y otros estudios más indican que disminuye el riesgo de infarto cardiaco y cerebral. La vitamina E mejora la actividad inmunitaria,  retarda la aparición de cataratas, alivia los síntomas de la artritis y retrasa considerablemente el envejecimiento del cerebro. Destacados investigadores del cerebro recomiendan una dosis diaria de 800 UI de vitamina E.

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