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¿Tienes controlada tu ansiedad?

by Lourdes Treviño on June 7, 2010

La ansiedad y el miedo son respuestas naturales que todo ser humano tiene para ayudarse a enfrentar alguna amenaza. Son reacciones naturales que nos ayudan a mantener una sensación de seguridad. Sentimos temor cuando nos topamos con una situación que consideramos peligrosa. Experimentamos ansiedad cuando creemos que algo amenazante podría ocurrir en el futuro.

Los componentes básicos del miedo y la ansiedad son los pensamientos, las percepciones de todos los sentidos, los sentimientos y los comportamientos. Cuando nos sentimos temerosos o ansiosos, en cualquier cosa podemos identificar alguna amenaza y pensamos en el peor de todos los escenarios posibles; sentimos excitación y tensión en el cuerpo, y procuramos buscar una salida evitando aquello a lo que tememos. Es importante tener muy claro que estas reacciones son útiles por que nos alertan y preparan sobre alguna posible amenaza. Dado que estas respuestas nos han servido como raza humana para la supervivencia, suceden muy rápidamente, sin tener que pensar mucho sobre lo que está pasando. Nos podemos sentir atemorizados o tensos sin siquiera saber lo que está ocasionando esas reacciones, también podemos evitar situaciones de peligro sin darnos cuenta. Estas reacciones nos sirven para mantenernos a salvo, sobre todo en situaciones de peligro físico.

Ser consciente de estas reacciones. 

Aunque ante situaciones de peligro físico el huir o pelear pueden ser las mejores opciones, estas no son necesariamente efectivas al tratarse de otro tipo de amenazas. Por ejemplo, a todos nos gusta ser apreciados por otros y no ser rechazados, tiene que ver con el sentido de pertenencia. Sin embargo en ocasiones, el evitar el rechazo de los demás nos puede acarrear más problemas. Por ejemplo, si estás con ansiedad por algún asunto que tienes que aclarar con tu cónyuge, con alguno de tus hijos o con alguna amistad; podrías estar fingiendo que todo está bien y evitar así un suceso que te imaginas podría ser desagradable. Evitar esta situación no te hará más seguro, como lo haría el evitar caminar por un lugar peligroso en la madrugada. Pero también podrías decidir confrontar la situación porque sabes que en el largo plazo será lo mejor para la relación. Algo que todos sabemos en nuestro interior es que para avanzar en las cosas que más valoramos debemos tomar ciertos riesgos. Es totalmente normal que tomar un riesgo nos haga sentir inseguros, con ansiedad y vulnerables. Así es que, aunque nuestro sistema natural de supervivencia (sistema nervioso autónomo) nos “aconseje” evitar las situaciones amenazantes, en muchas ocasiones lo que tenemos que hacer es confrontarlas para llevar una vida más satisfactoria.

Cuando nuestra imaginación interfiere

Nuestro sistema de supervivencia puede ser afectado por nuestras asociaciones, recuerdos y prejuicios. Nos podemos sentir tan asustados al recordar un evento nefasto, o pensando en algo desafortunado que pudiese pasar, como si estuviéramos enfrentando un peligro físico real. Obtenemos la misma señal de alerta en respuesta a sólo pensamientos que a amenazas reales. De modo tal que en muchas ocasiones nos la pasamos preparándonos y reaccionando ante situaciones pasadas o imaginando amenazas futuras que muy probablemente nunca sucederán.

Las preocupaciones definitivamente aumentan nuestra ansiedad haciendo nuestras vidas más difíciles. Si estamos preocupados de que algo malo pueda suceder, podríamos evitar hacer cosas que pudiesen ser divertidas o enriquecedoras. Por ejemplo, podríamos evitar iniciar una actividad diferente, o iniciar un negocio por temor al fracaso. O tal vez dediquemos mucho tiempo y energía realizando cosas que creemos evitarán que pase algo no deseado en el futuro.  Así pues, nuestra capacidad de pensar e imaginar nos puede crear ansiedad y temor en muchas ocasiones.

Cuando la realidad se nos va

Es evidente que un estado de hipervigilancia que nos ocasione  ansiedad y miedo afectará nuestra calidad de vida. Los pensamientos que tengamos acerca de algo pasado o sobre algo negativo que pudiera suceder en el futuro nos distraen, tanto de lo que está ocurriendo en el ahora, como de todo lo bueno que nos podría pasar. Por ejemplo, si nos la pasamos recreando una situación desagradable que nos pasó en una tienda, en el trabajo o con algún familiar, nos estaremos perdiendo los momentos felices que tenemos enfrente. Como ya mencioné, en ocasiones evitamos hacer ciertas cosas por el temor a crear todavía más tensión y ansiedad. Esto podría hacernos pensar que no tenemos muchas opciones en la vida debido a que debemos invertir mucho tiempo y energía asegurándonos que no nos pasen las cosas negativas. La preocupación y la ansiedad pueden extraer la energía de la gente hasta el grado de hacerlos funcionar en piloto automático, ausentándolos de sus vidas en vez de lograr su total involucramiento. Es muy posible que el nefasto efecto de la preocupación y la ansiedad en la vida de las personas sea peor que la experiencia de sentir preocupación y ansiedad.

Desde el punto de vista fisiológico, una breve explicación de lo anterior es que en el momento en que percibes algo que interpretas como una amenaza tu sistema nervioso autónomo registra esta información y envía un flujo de hormonas que prepararán al cuerpo para responder, activando con esto al sistema nervioso simpático que es el que te prepara para pelear o huir. Un efecto de esto es el de reducir tanto el funcionamiento cognitivo, como el abanico de comportamientos a tu disposición. La información que percibes es SOLO la relacionada a la amenaza, con lo cual tu percepción se limita considerablemente.

La activación del sistema nervioso simpático tiene diversos impactos en tu cuerpo: aumenta la respiración; se abren las arterias del corazón y se incrementan sus latidos; aumenta la presión arterial; se genera adrenalina y otras hormonas de estrés y aumenta la sudoración. Todo esto interfiere con el funcionamiento adecuado del sistema nervioso parasimpático que es el que ayuda a regular los efectos del estrés, manteniendo al cuerpo en las condiciones que propician su salud. Cuando el  sistema nervioso simpático impide al sistema nervioso parasimpático hacer bien su trabajo, éste no puede lograr las siguientes cosas: mantener en niveles adecuados la presión arterial y el ritmo cardiaco; lubricar boca y ojos; permitir el descanso y el sueño y estimular los procesos naturales de sanación del cuerpo.

En resumen:

  • la ansiedad reduce nuestra visión para podernos enfocar en la amenaza.
  • la preocupación se enfoca en el futuro, por lo que perdemos de vista lo que está ocurriendo en el presente, creando fallas de información.
  • es muy difícil darnos cuenta de lo anterior debido a la participación del sistema nervioso autónomo.
  • en estados de ansiedad nuestra respuesta es automática y rígida.
  • la preocupación nos orilla a creer que no tenemos opciones y que debemos actuar de una cierta manera.
  • la preocupación puede resultar tan agotadora que puede dejarte sin ganas de realizar las cosas que te hacen feliz.
  • Cuando logramos estados de relajación, paz y apertura, el sistema nervioso parasimpático se activa propiciando que el cuerpo ponga en marcha sus procesos curativos naturales.

 

¿Por dónde empezar?

Un primer paso para entender mejor tu situación personal con respecto a la ansiedad es darte cuenta de la frecuencia y la naturaleza de ésta. Así es que te recomiendo lo siguiente:

  • darte cuenta y ANOTAR las situaciones en las que te sientas estresada/o, o que te provoquen ansiedad.
  • debes identificar el evento, suceso o situación que te provoca la ansiedad, puede tratarse de un evento real, o puede ser algo que piensas o imaginas.
  •  describe la naturaleza de esa ansiedad y cómo la experimentas, cuáles son tus reacciones físicas, que le pasa a tu cuerpo, qué sensaciones tienes.
  • es muy importante que escribas todo esto, ya que una parte importante de la solución es que regularmente revises lo que has escrito para identificar si existe algún patrón repetitivo tanto en los eventos como en la forma en que experimentas la ansiedad.

 

En otros artículos estaré compartiendo contigo qué otras cosas puedes hacer para eliminar la preocupación, el miedo y la ansiedad de tu vida.  Por lo pronto, ojalá y compartas tus aprendizajes o comentarios acerca de estas líneas.

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{ 4 comments… read them below or add one }

Diego August 31, 2012 at 3:50 pm

Muy bueno y de ayuda lo publicado, yo dia a dia estoy peleando contra la ansiedad y leyendo acerca de este problema y eso me ayuda mucho…soy Diego de Argentina. Muchas gracias.

Lourdes Treviño September 2, 2012 at 11:04 pm

Hola Diego,
Hay mucho por hacer en cuanto a la ansiedad. Ojalá pronto encuentres los medios no para “pelear” contra ella (recuerda que todo lo que resistes, persiste) sino para manejarla y eventualmente vencerla. Te recomiendo el artículo de Y tú… ¿qué tal respiras? y el de la Bioquímica de la Emoción. Saluditos

Arnoldo Falcon Ancira November 13, 2012 at 4:11 pm

Es normal sentir ansiedad ante una situación desconocida o que nos provoca preocupación como la situación económica, la inseguridad,el futuro de nuestros hijos, pero lo importante no entrar en pánico ni paralizarse por el miedo sin hacer nada, sino actuar en consecuencia y si podemos hacer algo para solucionar el problema, hacerlo.
Generalmente cuando nos despiden de un trabajo, sobre todo cuando llevamos un largo tiempo en el, pensamos en lo que será de nuestro futuro y que ya no seremos capaces de encontrar otro empleo, pero hay que buscar nuevos horizontes y hacer que sucedan las cosas, buscando otras áreas de interés y preparándonos, educándonos para emprender una nueva empresa o un nuevo proyecto.
Nunca es tarde para empezar ni para prepararnos y mientras mantengamos ocupada la mente mas retardaremos nuestro envejecimiento.

Lourdes Treviño November 14, 2012 at 4:50 pm

Agradezco tu comentario Arnoldo!!! Un abrazo.

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