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EL JUEGO DE LOS BOTONES

by Lourdes Treviño on May 13, 2013

 

-CARTA DE UNA ABUELA –

Querido nieto, El otro día tuve una experiencia religiosa increíble y que quiero compartir contigo.
Fui a la librería cristiana y allí encontré una calcomanía para el auto que decía:

“TOCA EL CLAXON SI AMAS A DIOS”

Dado que me pareció lindo el mensaje, decidí comprarla y pegarla en la defensa de mi coche.

Al salir conduciendo, llegué a un cruce de dos avenidas que estaba muy complicado, con muchos vehículos. La temperatura exterior era de 37 grados y era la hora de salida de las oficinas. Allí me quedé parada (porque la luz estaba roja), pensando en el Señor y en todas las cosas buenas que nos ha dado.
No me di cuenta que la luz se había puesto en verde, pero descubrí que muchos otros aman al Señor porque inmediatamente comenzaron a sonar los cláxones….¡Fue maravilloso!
La persona que estaba detrás de mi auto era sin duda muy religiosa, ya que tocaba el claxon sin parar y gritaba: “¡Dale, por el amor de Dios…!!!”.
Dirigidos por él, todos hacían sonar la bocina. Yo les sonreí y los saludaba con la mano a través de la ventanilla, totalmente emocionada.
Vi que otro muchacho me saludaba de una manera muy particular levantando solo el dedo medio de la mano. Le pregunté a Beto tu primo, que estaba conmigo, qué quería decir ese saludo.
Me contestó que era “un saludo hawaiano” de buena suerte.
Entonces yo saqué mi mano por la ventana y saludé a todos de la misma manera.
Beto estaba muy sonriente, supongo que por la bella experiencia Religiosa que estaba viviendo.
Dos hombres de un auto cercano se bajaron y comenzaron a caminar hacia mi coche, creo que para rezar conmigo o para preguntarme a qué templo voy, pero en ese momento fue cuando vi que la luz estaba verde.
Entonces, saludé a todos mis hermanos y hermanas y pasé el semáforo.
Después de cruzar, noté que el único auto que había podido pasar era el mío, ya que la luz volvió a ponerse en rojo, y me sentí triste de dejarlos allí después de todo el amor que habíamos compartido. Por lo tanto, paré el coche, me bajé, saludé a todos con el saludo hawaiano por última vez y me fui.
Ruego a Dios por todos esos buenos hombres y mujeres.

Besos, tu abuela.

 

 •••

 

Recibí esta historia por correo electrónico, me encantó amén de que me hizo reír a carcajada pareja… es un ejemplo fantástico de cómo reaccionamos ante los incidentes SEGÚN EL SIGNIFICADO QUE TENGAMOS…

Si a esta historia le quitáramos la parte de la calcomanía y  la explicación del nieto sobre el “Saludo hawaiiano”, la reacción de la abuelita sería totalmente diferente.

 botones

Absolutamente todos los seres humanos estamos llenos de botones, unos son botones que activan reacciones positivas y otros tantos detonan reacciones negativas, son parte del “yoito” o ego, producto del condicionamiento de lo que se debe y no se debe decir para ser aceptado o no y dado que hay infinidad de fieles servidores en el “culto” de la Aceptación social en donde la zona de poder o fuerza que debiera residir en el interior de cada uno de nosotros está totalmente volcada hacia la referencia externa, hacia lo que otros: personas, eventos o circunstancias hagan o dejen de hacer pues el resultado último es que simplemente si se toca un botón “debido”, absolutamente trillado y convencional pues nos sentimos radiantes, ombligos del mundo y el momento o día se ilumina, ah pero si se toca el botón negativo…¡arde Troya! … el día ya se echó a perder, y con los mecanismos mentales con funciones tan avanzadas e intensas como el repetir el incidente sin cesar, aumentándole el volumen, la definición y hasta la velocidad de reproducción en forma lenta, para recordar perfectamente todos los detalles, los gestos, tono de voz, etc. ¡bueno! Pues redunda en una verdadera tortura que no cesa porque dado que no podemos controlar lo de afuera pues somos víctimas constantes de los maltratos de lo  que ya definí como “otros”: personas, eventos o circunstancias.

 botones 2

Lo que me parece realmente significativo y patético es que este juego de botones es, un ¡Estilo De Vida!, se desarrollan unas novelas impresionantes con matices estilo Hollywood y como cada participante brinda generosa, inmediata y continuamente su aportación pues engrandece y enriquece el transcurrir en “el valle de lágrimas”.

 

Los budistas dicen que “Nada existe hasta que le damos significado” y no hay verdad más grande.

 

Las palabras, palabras son y por supuesto que tienen una definición. El lenguaje es algo maravilloso, el problema es lo que les  pegamos y aquí deseo incluir el significado de:

 

INFERIR (en contexto de lenguaje): Sacar una conclusión por medio de un razonamiento, a partir de una situación anterior.  Deducir una cosa de otra o extraer una conclusión: “siempre infiere conclusiones erróneas de lo que digo”. Conducir a un resultado, implicar.

y….

CONNOTAR:  Sugerir una palabra, frase o discurso dándole un significado extra y distinto al suyo propio, literal y estricto: sus palabras connotan buenas intenciones”.

Hay qué poner atención a lo que INFERIMOS y CONNOTAMOS en relación a la comunicación que recibimos ya que la práctica contínua  o no de estas dos acciones, nos lleva a la total distorsión, a la confusión y nos convierte en “Buscadores de Ofensas”   (el que busca encuentra),  haciendo de la vida un suplicio, un amargo continuo y no solo para nosotros sino para todo aquel con quien entramos en contacto.

Al Inferir y Connotar estamos usando los recuerdos, asociaciones, percepciones y sensaciones del pasado para dar la cara al momento presente, i.e. el pasado está contaminando el presente.

Al Inferir y Connotar nosotros mismos tocamos los botones negativos provocándonos el

Mal-estar

 

Hay una práctica en la comunicación llamada PARAFRASEAR y lo que quiere decir es, repetirle a tu interlocutor lo que entendiste de su mensaje anteponiendo frases como:

-Si entendí bien dijiste….

-Lo que estás diciendo es que…

Y clarificar perfectamente hasta que se logre una copia fiel y exacta o un duplicado del mensaje original, en el contexto e intención que le dió vida y ya sobre eso, DECIDIR cómo deseas tomarlo, ejemplo:

indeciso

Si alguien te dice “Qué bien te ves hoy”, tú tienes dos opciones, puedes escoger sentirte mal porque crees que te está adulando, o porque crees que es falso,  (infiriendo y connotando), etc. Ó puedes escoger sentirte bien y decir simplemente gracias.

 

Si alguien te dice “¿Te sientes mal?” (…y no estás enferm@), tú tienes dos opciones, puedes escoger sentirte mal porque  piensas ah caray ¿qué me veo enferm@ o demacrad@ o qué cosa?, etc. Ó puedes escoger sentirte bien (porque internamente sabes cómo te sientes y/o ves para ti) y decir ¿tu crees?… ¿te parece?…y ya!, punto final.

¿Con cuál opción te quedas? ….¿A favor de ti o en tu contra?

 

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