1

ESPEJITO, ESPEJITO….

by Lourdes Treviño on November 30, 2012

Post image for ESPEJITO, ESPEJITO….

Como cinéfila de hueso colorado, empiezo este artículo hablando de la película Batman, de Tim Burton (1989), en donde deseo que conozcan el personaje llamado Jack Napier, un criminal que trabaja para el jefe de la mafia.  Un día junto a otros delincuentes, asaltan una planta de químicos para robar los archivos de la misma en donde su jefe resultaba involucrado.  Batman aparece, Napier intenta dispararle resultando herido él mismo y cae en una tina de mezclas químicas. Batman trata de salvarlo pero no lo consigue. Napier logra salir de la tina… pero con una piel blanca, pelo verde y su cara terriblemente dañada. Entonces va con un cirujano clandestino para que le ayude a recuperar su fisonomía, desgraciadamente éste no puede hacer mucho sobre todo por la limitación de su instrumental amén de que los nervios faciales de Napier ya tenían una destrucción significativa.

Por lo tanto, Napier termina teniendo su “famosa”  apariencia. Posteriormente llega a la oficina de su jefe “asumiendo” que este lo habría enviado a la planta confabulado con la policía de su nómina para que acabaran con él por el problema de faldas con la mujer del jefe (Alicia), al hacer acto de presencia con su nueva “apariencia” haciéndose llamar Guasón, asesina al jefe y a sus socios hampones. Posteriormente toma notoriedad pública por introducir al mercado cosméticos envenenados que provocaban que las personas muriesen de risa no sin antes desfigurarlas y como prueba de ello está la mismísima Alicia…

Bueno y todo este preámbulo…¿ para qué?, bien, pues ya veras…

¿Sabías tú que la mayor parte de los productos que utilizamos en nuestro cuerpo para embellecer y rejuvenecernos contienen sustancias tóxicas potencialmente capaces de acabar con la salud? Te preguntarás ¿cuáles productos? Bien, me refiero a jabones, shampoos, desodorantes, perfumes, maquillaje, dentífricos, productos para bebés, espuma para afeitar.

Desafortunadamente los criterios para la comercialización incluye esta  realidad permitida por las autoridades. Y es por esta razón por la que hice la introducción del Guasón, porque al parecer hay varios de su tipo tras la industria Cosmética y lo terrible es que ¡somos cautivos de ella!

La normativa española sobre productos cosméticos –en concreto el Real Decreto 1599/1997 de 17 de octubre y la Directiva Comunitaria 2003/15/EC de 27 de febrero, traspuesta a ley nacional el 11 de septiembre de 2004- los define como “toda sustancia o preparado destinado a ser puesto en contacto con las diversas partes superficiales del cuerpo humano (epidermis, sistema piloso y capilar, uñas, labios y órganos genitales externos) o con los dientes y mucosas bucales con el fin exclusivo o principal de limpiarlos, perfumarlos, modificar su aspecto y/o corregir los olores corporales y/o protegerlos y mantenerlos en buen estado”. La lista de productos que se pueden  considerar cosméticos es casi infinita, por mencionar algunos:

  • Aceites para la piel
  • Acondicionadores
  • Agua de colonia
  • Cremas
  • Depiladores
  • Desmaquillantes
  • Desodorantes y Antitranspirantes
  • Emulsiones
  • Geles
  • Jabones
  • Labiales
  • Lociones
  • Maquillajes
  • Para bebé
  • Para el afeitado
  • Para el cuidado íntimo externo
  • Para el cuidado oral
  • Para la protección solar o para el bronceado sin sol…
  • Para las uñas
  • Perfumes
  • Productos capilares
  • Rimel
  • Shampoos

Bien, ahora veamos ¿de qué están compuestos los cosméticos convencionales que utilizamos a diario? La ley dice claramente que no deben contener sustancias clasificadas como carcinógenas, mutágenas (es un agente físico, químico o biológico que altera o cambia la información genética-usualmente ADN- de un organismo)  o tóxicas. Si echamos un un simple vistazo a las etiquetas –incluso de marcas internacionalmente conocidas y de prestigio- podemos atestiguar que las leyes evidentemente no se respetan. Y son cada vez más los expertos que entienden que muchos cosméticos son auténticos venenos, por legales que sean. La justificación de la Industria Cosmética es que  “No son peligrosos ya que los tóxicos que contienen están en pequeñas cantidades”…. hablamos de productos que en muchos casos utilizamos a diario, por tanto, la cantidad de tóxicos entrando en nuestro organismo de poquito en poquito, al final de cuentas resulta elevada. La cantidad “aceptable” de sustancias químicas tóxicas en los cosméticos debiera ser cero.  Lo apoya el hecho incontestable de que hoy está científicamente demostrada la gran contaminación que sufrimos TODOS.

VIDEO: La Historia de los Cosméticos- dale click

INGREDIENTES MÁS PELIGROSOS

Según la Agencia para la Protección de la Salud del Reino Unido cada mes aparecen más de 600 sustancias químicas nuevas que se suman a la lista de las 80.000 ya en existencia. ¿Sabes qué porcentaje se ha constatado de los efectos que provocan en humanos? ¡en menos del 10% de los casos! Es decir, las sustancias “controladas”  nos dan la grandiosa cantidad de 8.000 sustancias y de ellas, las permitidas para su uso en cosmética son algo más de 6.000 ¿“Permitidas”?????… está constatado que muchas causan alergias, problemas de pigmentación, irritación de la piel, trastornos hormonales e incluso cáncer y daños genéticos a futuros bebés. Y es que,  aunque algunos pretenden que creamos, las sustancias de los productos cosméticos NO se quedan en la capa más superficial de la piel sino que se absorben y pasan al torrente sanguíneo para provocar dolencias de todo tipo.

En la Cosmética Natural no se usan sustancias tóxicas, más del 90% de sus componentes son materias primas naturales de origen no animal.

Se necesitaría toda una enciclopedia para citar todas las “sustancias dudosas”, potencialmente peligrosas utilizadas en la cosmética convencional, pero de manera breve, a continuación se enumeran las más comunes.  Por precaución, hay qué evitarlas en la medida de lo posible:

ACEITES MINERALES

Son  sustancias derivadas del petróleo que la industria cosmética utiliza como agentes antibacterianos y para mejorar la textura de las cremas de tal forma que resulte agradable ponerlas sobre la piel. También son uno de los ingredientes principales de los productos para el cabello, las lociones para después del afeitado, los desodorantes, los enjuagues bucales, los aceites para bebés, las pastas de dientes, etc.     Su uso industrial resulta muy rentable ya que son aceites que cuesta muy poco obtener, algo que para algunos es más importante que hecho de que sean altamente cancerígenos. Estas sustancias cubren la piel a manera de envoltura de plástico de tal forma que tapa los poros, bloquea la respiración de las células, extrae la humedad de la piel y la brota sobre la epidermis o capa superficial de la piel, de manera que ésta aparece brillante e hidratada. Lo patético del asunto es que esta brillantez e hidratación es sólo aparente ya que la piel queda cabalmente impedida para ejercer su función de defensa, i.e. no elimina toxinas y por consecuencia lógica aparece el acné, rojeces y otros desórdenes amén de envejecerla prematuramente y aparte de todos estos “milagritos” cuando dejamos de usar estas cremas con aceites minerales la piel aparece aún más seca y estropeada que cuando se empezaron a usar.

En las etiquetas estas sustancias pueden aparecer como:

aceite mineralparaffinum, paraffinum liquidumpetroleum,

 metilsilanol, cera microcristalina, elozokerite, el ceresin y la vaselina.

De entre estos derivados destaca especialmente el glicol propileno, un líquido incoloro que forma parte de la composición de multitud de productos cosméticos… ¡y también de pinturas, detergentes para ropa, ceras para suelos, anticongelantes y líquidos de freno para automóviles! Esta sustancia  dizque ayuda a retener la humedad de la piel y hace que se perciba al tacto suave y sedosa… pero lo que no se dice es que numerosos estudios relacionan el glicol propileno con la dermatitis de contacto y con algunos trastornos del riñón o del hígado, que puede inhibir el crecimiento de las células epidérmicas e irritarlas (de hecho se le considera el principal irritante de la piel, incluso en concentraciones muy bajas) y que puede también irritar los ojos, causar trastornos gastrointestinales, náuseas, dolor de cabeza y vómitos además de afectar al sistema nervioso central.

 FENOL Y FENIL

Son sustancias utilizadas como desinfectantes en la medicina y como conservantes en la industria de la cosmética. El  fenol, es un alcohol producido mediante la oxidación parcial del benceno lo cual lo convierte en un ingrediente tóxico que puede afectar al sistema nervioso central, al corazón, al hígado, al riñón y a la piel.  Nitrophenophenolphthalein ochlorophenol son sólo algunas de las denominaciones bajo las que puede aparecer. En cuanto al fenil que se incluye muy a menudo en los cosméticos con el nombre de phenylenediamine sulfate- penetra por la piel, se va al torrente sanguíneo y puede causar problemas hepáticos.

Estos alcoholes son incorporados en productos de todo tipo pero especialmente en los enjuagues bucales. De hecho, algunos contienen más alcohol que la cerveza, el vino y otros licores (por ejemplo, el conocido Listerine contiene un 21,6% de alcohol y por ello en el recipiente figura una etiqueta de advertencia). Etiqueta que, sin embargo, no aparece en las lacas para el pelo, en muchas de las cuales el 95% de su composición la suele constituir el alcohol etílico. Pues bien, debe saber que cuando se enjuaga la boca con ellos el alcohol actúa como solvente y hace a los tejidos más vulnerables a padecer distintas dolencias, incluido el cáncer. Al menos así lo demuestran algunos estudios realizados al respecto. Los datos no dejan lugar a la duda: los varones que normalmente utilizan enjuagues que contienen un 25% de alcohol tienen un 60% más de posibilidades de padecer cáncer de boca o de garganta que quienes no los usan. En el caso de las mujeres ese peligro llega ¡al 90%!

 FTALATOS.

Son sustancias disolventes y suavizantes que se pueden encontrar fácilmente en cremas, esmaltes de uñas, perfumes, lacas de pelo y desodorantes (y eso que el Parlamento Europeo prohibió su uso –a partir del pasado 1 de enero-) en la fabricación de juguetes que puedan meterse en la boca y en artículos de puericultura ya que se les relaciona con daños en los sistemas reproductor y endócrino así como con un aumento del riesgo de padecer asma y cáncer. Así al menos consta en algunos estudios; por ejemplo, en el realizado por la Universidad de Rochester (Estados Unidos) que señala que la exposición a estas sustancias está también ligada a un elevado riesgo de anomalías genitales en bebés varones. Pues bien, hay seis tipos de ftalatos que no se pueden usar ya ni en la fabricación de juguetes por razones de seguridad pero puede encontrárselos en diversos cosméticos. Checa las etiquetas y OJO especialmente con los tres primeros:


  1. dietilhexiloftalato (DEHP)
  2. dibutilftalato (DBP)
  3. butilbenzilftalato (BBP)
  4. diisononilftalato(DINP)
  5. diisodeciloftalato (DIDP)
  6. dinoctilftalato (DNOP).

INGREDIENTES ARTIFICIALES O SINTÉTICOS.

Por un lado están los PEGs –abreviatura de glicol polietileno- que son sustancias emulgentes que se utilizan para cuajar agua y grasa o detergentes. En sí mismas no son tóxicas pero contribuyen a eliminar el factor protector natural de la piel por lo que el sistema inmune queda más expuesto y, por tanto, es más vulnerable. Es decir, que la piel y, por extensión, el organismo se hacen más receptivos a otras sustancias, incluidas las tóxicas. De ahí que no se permita usar más de cinco PEGs en un mismo producto. ¿Y cómo reconocerlas? Pues suelen aparecer con las siglas PEG seguidas de un número que indica su peso molecular pero también se las reconoce por las letras eth al final como es el caso de stearethceteareth o -uno de los más empleados- sodium laureth sulfateEste último no debe confundirse con el sodium lauryl sulfate, un detergente muy irritante utilizado en el 90% de los shampoos y dentífricos convencionales que se encuentran en el mercado. Su efecto es tal que, por el simple contacto con la piel, se absorbe y se almacena en los tejidos del corazón, el hígado, los pulmones, los ojos y hasta el cerebro. Y su listado de efectos adversos no termina ahí ya que se sabe que también afecta al sistema inmune, interactúa con otros ingredientes favoreciendo la aparición de cáncer y en cantidades suficientes puede modificar el material genético contenido en las células. De hecho, en los laboratorios se utiliza para inducir mutaciones en bacterias. Además, al menos en animales, causa problemas de pigmentación en la piel, corroe los folículos pilosos y retarda el crecimiento del pelo.

Otro químico extremadamente peligroso es la diethanolamine (DEA). Y eso que se trata de una base detergente y espesante que figura en la etiqueta de más de 600 productos cosméticos y para el hogar. Sobre esta sustancia el doctor Samuel Epstin –profesor de Salud Ambiental de la Universidad de Illinois (Estados Unidos)- afirma que, aplicada en repetidas ocasiones sobre la piel de ratas, hace aumentar exponencialmente la incidencia de cánceres de hígado y de riñón. Afirmaciones sobre su peligrosidad que serían corroboradas por John Bally -supervisor de la División de Cosméticos de la Food and Drug Administration o FDA, al reconocer que diversos estudios han establecido el riesgo que implica una exposición continua a ella, especialmente en el caso de los niños.

COLORANTES.

Son sustancias que se emplean para darle el color deseado a cremas, geles de baño, maquillajes, tintes, etc. Pues bien, muchos de ellos han demostrado -al menos en animales- ser altamente cancerígenos y alterar las moléculas de ADN. Se les puede reconocer porque sus denominaciones incluyen las sílabas anilin o anilid –por ejemplo, el acetanilid- o por otras fórmulas más sencillas como HC (HC Orange 3), Acid (Acid red 73) o Pigment (Pigment Green 7).

SOLVENTES

Muchos estudios relacionan los solventes con el aumento de la incidencia de cáncer. Algunos de ellos -como los que contienen el término isopropil- se usan también como solventes de pinturas y forman parte de la composición de los líquidos anticongelantes de los coches. Es una sustancia derivada del petróleo que, sin embargo, la industria cosmética convencional incluye en tintes de pelo, cremas de mano, exfoliadores, cremas y espumas de afeitar, colonias y otros muchos cosméticos.

 FRAGANCIAS ARTIFICIALES

Hablamos de fragancias muy baratas y de fácil producción que se añaden a perfumes, geles de ducha, jabones, desodorantes, productos para los bebés, shampoos, cremas de manos y corporales, etc. Se las considera peligrosas porque son bioacumulativas y se sospecha que puedan producir trastornos en los sistemas reproductor y endocrino. Además se ha observado que una vez sobre la piel pueden causar alergias, dolores de cabeza, mareos, tos, manchas oscuras en la piel, pérdidas de concentración y hasta cáncer. Entre otras muchas, se esconden en denominaciones como acetil hexametil -que incide sobre el sistema nervioso- obromocinnamal -que resulta irritante para la piel-. Una de las más utilizadas es el tonalide.

LIBERADORES DE FORMALDEHÍDO

Se trata de uno de los conservantes más utilizados por ser un potente antimicótico. De ahí que se utilice incluso en la fabricación de materiales de construcción y de muebles ya que previene y evita la aparición de moho y hongos. Es altamente cancerígeno por inhalación. Además exponerse a él puede causar dolores articulares, de cabeza o de pecho así como alergia, irritación y envejecimiento prematuro de la piel, daño en las membranas celulares y malformaciones en los fetos. Su uso está prohibido en cosmética pero como es un conservante muy barato y efectivo la industria se las ha ingeniado para crear sustancias que directamente no se pueden considerar formaldehídos pero que lo liberan. ¿Cómo reconocerlas? De dos formas. Una es fijarse en los ingredientes que se acompañan de la palabra urea comodiazolidinil ureaimidazolidinil urea o poliximetileno urea (no debe confundirse con la urea que se encuentra en la sangre y que es el resultado del metabolismo de las proteínas). La otra forma de identificar estas sustancias es fijarse en que llevan las letras DM delante del nombre del conservante químico como es el caso de la DM hidantoina. Respecto de estas dos sustancias destacan  los estudios realizados en la prestigiosa Clínica Mayo (Estados Unidos) que demuestran que el imidazolidinil urea y el DM hidantoina irritan el aparato respiratorio y la piel y pueden producir palpitaciones.

Y los mencionados no son los únicos conservantes liberadores de formaldehído. También lo hacen el dimetil oxazolidino, el armilacetato o el alkifenol.

 ………OTRAS SUSTANCIAS para PREOCUPARSE

ALUMINIO

Se han realizado numerosos estudios, (el aluminio destruye el potencial zeta de las células que es con lo que le hace frente a las toxinas) –algunos de ellos por la Organización Mundial de la Salud- sobre la relación entre el aluminio y el Alzheimer .En las autopsias realizadas a pacientes que padecían esa enfermedad se encontraran en sus cerebros grandes concentraciones de aluminio. Gracias a esas investigaciones se sabe que el aluminio puede unirse al ADN y modificar su estructura así como alterar la actividad de los genes. Y su absorción se produce tanto por vía oral como a través de la piel. De ahí que los cosméticos que lo contienen sean una fuente de contaminación que se debe tener muy en cuenta. Especialmente porque el aluminio –en sus distintas formas- puede encontrarse en cremas hidratantes, labiales , desodorantes, antitranspirantes, etc.  Un ejemplo de la utilización cosmética del aluminio es su presencia –en forma de clorhidrato de aluminio- en la mayoría de los antitranspirantes que se encuentran en el mercado. Sólo que si bien su acción astringente consigue reducir o inhibir el flujo de sudor también puede causar cáncer de mama al provocar la mutación de las células. Ello se debe al parecer a que al evitar la eliminación de toxinas a través de las axilas fuerza al cuerpo a depositarlas en las glándulas linfáticas que se encuentran bajo los brazos. Y tal sería la razón de que la mayoría de los tumores cancerígenos de mama se encuentren precisamente donde se encuentran esas glándulas.

Cabe agregar que efectos similares a los del clorhidrato de aluminio los provocan los parabenos, sustancias bacteriostáticas y fungicidas utilizadas en multitud de productos de belleza. Estas sustancias mimetizan el comportamiento de los estrógenos y favorecen el crecimiento de tumores asociados a los niveles de éstos como es el caso del cáncer de mama. Lamentablemente los parabenos –en cualquiera de sus formas- se encuentran en más del 90% de los productos que permanecen en piel y en más del 70% de los que se enjuagan.

 

ANTIOXIDANTES SINTÉTICOS

Cabe mencionar elbutilhidroxitolueno oBHT (también puede aparecer como E-321). Se trata de un antioxidante sintético que a pesar de no ser un agente mutágeno es capaz de modificar la acción de ciertas sustancias que pueden provocar cáncer. Se ha constatado en ratas que a altas dosis afecta a la reproducción y al número y desarrollo de las crías.

MERCURIO

El mercurio es un metal pesado de elevada toxicidad a pesar de lo cual a la industria cosmética se la permite utilizarlo como conservante en productos de maquillaje y desmaquillante de los ojos siempre que su concentración máxima sea del 0,007%. En la etiqueta se puede encontrar bajo la nomenclatura tiosalicilato de etilmercurio.

TALCO

Es una sustancia químicamente muy similar al asbesto o amianto, elemento conocido por provocar cáncer (especialmente de pulmón). El talco forma parte de numerosos productos cosméticos, entre ellos los maquillajes y los polvos para los bebés. Pero también se emplea para lubricar los condones. En este sentido, por ejemplo, ya en 1997 se publicó en la Revista Americana de Epidemiología que a largo plazo usar talco en la zona genital hace que el riesgo de padecer cáncer de ovarios aumente hasta un 60%. Además se sabe que tapa los poros de la piel y que impide sus funciones normales.

 

LA OPCIÓN NATURAL

Para que un cosmético pueda considerarse “natural” DEBE estar compuesto en más del 90% por materias primas naturales de origen NO animal y carecer de sustancias irritantes, tóxicas o peligrosas. Tienen además la ventaja de que las sustancias que se usan en su fabricación proceden mayormente de plantas por lo que en muchos casos fortalecen y mejoran también las funciones dérmicas.

DOSIS DE REALIDAD:  no existe una cosmética 100% natural ya que la mayoría de los productos llevan algún conservante -aunque sea suave- para garantizar su durabilidad y un emulgente que permita mezclar y cuajar las sustancias obtenidas de las plantas y el agua. OJO: la cantidad de sustancias químicas o sintéticas que se añaden es menor de un 10% deL TOTAL del producto. Su precio es elevado, superior al de los productos que para los mismos fines ofrece la industria cosmética convencional.

ENTENDIENDO LA ETIQUETA

A  principios de 1980 la Food and Drug Administration (FDA) estableció la regla:

INCI – International Nomenclature of Cosmetic Ingredients (Nomenclatura Internacional de Ingredientes en la Cosmética)-para que los nombres de las sustancias aparezcan en su forma latina y enumerados según su cantidad en orden descendente. Es decir, que la sustancia más abundante se nombra en primer lugar y la más escasa en el último. Esta declaración de ingredientes debe ser completa y exhaustiva de tal forma que en ella estén incluidos todos.

SABER COMPRAR COSMÉTICA

Para valorar la calidad de un producto cosmético es necesario leer la etiqueta y asegurarse de que se ha empleado la nomenclatura INCI. Es lo único que le dará información fiable.
Sepa que un buen producto cosmético no necesita más de 30 ingredientes y, por tanto, se recomienda evitar aquellos que tengan una lista interminable. Sólo si en los primeros lugares del listado aparecen sustancias naturales podremos disculpar la presencia de sustancias químicas.  Algunas de éstas –básicamente gelificantes o emulgentes- son necesarias para poder mezclar sustancias naturales que no podrían fundirse sin ayuda artificial.
Descartar los productos con “esencias” como la manzana, el melón, la sandía, la fresa, la pera, etc. Estas frutas NO contienen aceites y, por tanto, no es posible extraer de ellas aceites esenciales naturales. El aroma de dichos productos no será natural.
Usar el sentido común. Desconfíe de los productos que digan contener algo así como “extractos naturales reconstituidos” ¿¿¿¿????…se trata de simples copias del olor o de las propiedades de una planta.
Por último, entender que es lógico que los productos naturales sean considerablemente más caros que los químicos ya que éstos no dependen de factores tan variables como los cultivos, las temperaturas, las sequías, las plagas, etc.

 

Datos de la Revista Discovery DSalud: http://www.dsalud.com

 

Ayúdame a Ayudar…Si te gustó este artículo reenvíalo a quien creas que pueda servirle.

Déjame tus comentarios, ve hasta el final de esta página y ahí encontrarás un recuadro que dice “Leave a Comment”, ya que lo escribas, dale click al botón Submit.

{ 1 comment… read it below or add one }

Franciela. December 28, 2012 at 3:54 pm

que susto!!!!!!!!!!!!
realmente es de miedo…..y de ponerse a leer y de ocuparse más……
Gracias por tus enseñanzas.
Franciela.

Leave a Comment

Previous post:

Next post: