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La espalda y las emociones

by Lourdes Treviño on September 14, 2010

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¿Sabías que casi 90% de la población mundial padecerá dolor de espalda alguna vez a lo largo de su vida?

Clara Bassi, investigadora española comenta que “usualmente este dolor trata de resolverse desde un punto de vista mecánico y se aplican tratamientos para que desaparezca o, cuando esto no es posible, para intentar mitigarlo. Sin embargo, el dolor debe interpretarse como un aliado del organismo, que avisa de que algo anda mal en y que puede ayudar a encontrar el verdadero origen del problema. De lo contrario, si no se detecta la verdadera causa del problema, cualquier solución terapéutica que se aplique para aliviar el dolor será temporal y éste volverá a reaparecer”

Casi toda la gente siente algún tipo de dolor de espalda alguna vez en su vida. Los pensamientos y emociones pueden ser el origen del problema, aunque no nos demos cuenta  de ello. Por eso, para resolverlo de una forma definitiva, no basta con aplicar un tratamiento local o físico que muchas veces solo da alivio temporal.

La medicina alternativa argumenta la necesidad de abordar este problema desde una visión holística de la persona.

Considerando las emociones

El origen del dolor de espalda suele deberse a muchos factores. “Si separamos el dolor de origen traumático, los accidentes, el dolor por problemas congénitos de la columna o el que se asocia a patologías graves, en el resto de casos, si se investiga un poco, es posible llegar a encontrar la participación activa de las emociones en el origen y la perpetuación del dolor. Incluso, a veces, las emociones modifican la manera en que algunas personas viven el dolor de espalda, incluso cuando está producido por una lesión traumática o desviación congénita”, explica el Dr. David Ponce de Barcelona, España.

Puede haber somatizaciones, de forma que el dolor físico puede estar causado por el estrés y la ansiedad, con el aumento de la intensidad del dolor. Hay que tener en cuenta que el estrés y la ansiedad producen una liberación de adrenalina que puede provocar una mayor contractura muscular y ese podría ser el origen del dolor. Esto explica que, aunque no haya ningún problema estructural, como la artrosis, una hernia discal o escoliosis, exista una tensión muscular elevada que produzca el dolor. La posibilidad de que las emociones sean la fuente del malestar lumbar implica que la persona debe llegar hasta el fondo de sus emociones y averiguar qué le pasa para poder curarse.

El esqueleto está formado por más de 200 huesos articulados entre sí que, a su vez, se encuentran conectados a 650 músculos y estos a los nervios. Esta descripción anatómica recuerda que todas las estructuras del organismo están estrechamente conectadas. La interconexión en la columna vertebral, integrada por las vértebras cervicales, dorsales y lumbares, y el sistema nervioso es tal que basta recordar que se encarga de alojar y proteger la médula espinal.

El sistema esquelético realiza varias funciones como la de sostén, que ayuda a vencer la gravedad y al movimiento; la de contención o protección de nuestros órganos y vísceras; y la de mantenimiento de la postura. Sólo la postura de una persona puede dar la pista de cómo piensa y qué emociones experimenta.

“En el cerebro se alberga una zona donde se percibe el esquema corporal y la situación espacial que interactúa con las emociones y pensamientos. Las personas con pensamiento depresivo suelen tener una retracción de hombros y columna dorsal; las personas agresivas mantienen una postura con el cuello hacia atrás, y las que están afligidas se encorvan y bajan la cabeza”, según menciona el Dr. Ponce.

Las alteraciones de los músculos también se asocian a determinados pensamientos o emociones. Cuando se afecta la musculatura cervical, por ejemplo, es probable que haya un problema en la esfera intelectual. Son personas que pasan muchas horas leyendo o escribiendo, que soportan mucha tensión, exigentes y difíciles de satisfacer. El dolor en la zona de los hombros y la parte superior de la columna se asocia, sobre todo, con una sobrecarga, un exceso de responsabilidad, imposibilidad de llevar a cabo las obligaciones.

Y aún hay más. Las alteraciones en brazos y manos se asocian a la falta de libertad e imposibilidad de compartir, las de la zona de las vértebras dorsales se relacionan con las emociones y una sensación de malestar en el centro frénico (localizado en el diafragma que separa la cavidad torácica de la abdominal), de forma que cuando una persona recibe una mala noticia, le falta la respiración y siente malestar en los pulmones y el corazón e incluso, es habitual llevarse la mano al pecho.

Los síntomas en la región lumbar se han asociado a los problemas económicos, la incapacidad para seguir adelante y la sexualidad.

¿Por qué sucede todo esto? Debido a esa interconexión de los sistemas motor y nervioso citada antes. “El sistema nervioso, mediante las neuronas, los neurotransmisores y los impulsos eléctricos, permite que el pensamiento llegue hasta el tejido muscular en forma de una acción y, quizás, de una contracción (voluntaria o no). Las emociones provocan de igual manera respuestas que se traducen en pensamientos conscientes o inconscientes que, a través del sistema nervioso, llegan hasta los músculos, los órganos, los vasos o la piel”.

De alguna forma todas estas son fallas de información, las cuales se pueden eliminar con el tratamiento adecuado.

Cuando los síntomas surgen, como el dolor, no se debe intentar combatir sin más, sino que debe verse como un aviso, que informa de que algo no marcha bien en la vida de la persona afectada. A veces, ésta acudirá a un especialista en columna. Si se le aplica un enfoque integral de la medicina, el médico intentará sondear cómo se encuentran sus emociones, por si acaso fueran el origen del problema. A veces, la aplicación de una técnica manual u otro tratamiento para aliviar el dolor, junto a determinadas recomendaciones para cambiar de hábitos de vida, como comer sano, practicar ejercicio o descansar adecuadamente, son suficientes para que la persona mejore.

Otras veces, detrás del dolor de espalda se pueden esconder problemas económicos, familiares, de personalidad, problemas de pareja, etc. En cualquier caso, el papel de las emociones en el dolor de espalda no debe pasarse por alto y considerarlas como parte del proceso de sanación.

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{ 3 comments… read them below or add one }

Karina Ruiz September 15, 2010 at 5:20 pm

Dra.
Y en caso de que el medico haya declarado que el paciente si tiene una hernia discal, de cualquier forma se puede tratar de solucionar mediante las emociones como usted indica???
Gracias.

Lourdes Treviño September 15, 2010 at 10:38 pm

Excelente pregunta Karina!
Las emociones juegan un papel fundamental en todas las dolencias que manifestamos. La emoción surge en el punto donde cuerpo y mente se encuentran. Es la reacción del cuerpo a la mente , es decir, el reflejo de la mente en el cuerpo. Si no te permites sentir, si no estás en contacto con tus emociones, acabarás sintiéndolas a un nivel puramente físico, como un problema o síntoma físico. Es la forma en como el cuerpo te “grita”. Recuerda que lo físico (la materia) es una condensación de energía…La energía, es una condensación de información… Y la Información es una condensación dentro del campo de la consciencia.
Cuando liberas esa carga emocional, desatas la capacidad inherente del cuerpo para sanar… ¡Y vaya que la tiene!

Karina Ruiz September 20, 2010 at 6:06 pm

Gracias Dra.
Le paso su respuesta a un amigo que le interesa mucho el tema y quiere hacer una cita con usted.
Saludos.

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