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No te esfuerces en calmarte

by Lourdes Treviño on June 3, 2010

Cuando estás nervioso o bajo presión y te sientes tenso, ¿qué pasa si tratas de calmarte o relajarte? Una reacción natural que todos hacemos es tratar de suprimir la sensación de tensión, enojo o alteración emocional. Cuando hacemos esto, dividimos nuestra mente en dos posiciones antagónicas entre sí, una parte trata de calmarse y la otra se siente tensa y frustrada, esta dicotomía nos trae confusión y más alteración.

Una mejor táctica para evitar lo anterior, es hacernos plenamente conscientes de lo que estamos sintiendo. Si estamos tristes, sentir en todas las células la tristeza, si tenemos miedo, darnos cuenta de cómo el temor se siente en todo el cuerpo. Lo que debemos hacer es reconocer y aceptar esos sentimientos y sensaciones, no negarlas ni rechazarlas.

El Dr. Donald Pachuta lo describe así:

“No requiere ningún esfuerzo ni energía sentir tristeza cuando estamos tristes, o sentir enojo cuando estamos enojados. No obstante, gastamos mucha energía intentando negarnos. Por ejemplo, si nos sentimos un poco deprimidos, invertimos toda nuestra energía tratando de no sentir la depresión o culpándonos de sentirnos deprimidos, dado que nos han enseñado a no sentirnos deprimidos, no es algo bueno socialmente hablando.  Paradójicamente, es más natural sentir y experimentar la tristeza, y constatar cómo gradualmente desaparece con el hecho de sentirla. Además, no interfiere con nuestro funcionamiento. Sentir el enojo cuando se está enojado, sentir la tristeza cuando se está triste, son los pilares fundamentales para vivir plenamente y dominar las propias emociones. Eso es parte de lo que somos, ¿por qué negarlo?”

 

Si logramos funcionar así, las experiencias positivas se vuelven más positivas, y las experiencias negativas, a través de no ser resistidas, encuentran su propio nivel.

Otra forma de ponerlo es como lo dice el Dr. Fritz Perls:

“y creo que esto es lo importante que debemos comprender: que un estado de alerta o consciencia, por sí solo, puede ser curativo. Porque con una consciencia completa te puedes dar cuenta de la autorregulación del organismo, puedes dejar al organismo hacer su trabajo sin interferir, podemos confiar en la sabiduría del organismo como un todo”

Por lo tanto, si encuentras algo que no sea de tu agrado, abre tu ser ante eso, no te cierres; abre tu corazón y tu mente, acéptalo, no lo resistas. Si por el contrario, encuentras algo que aprecias, nota como el tomar completa consciencia de eso enriquece el sentimiento de gozo de la experiencia. Procura que esta sensación tan positiva fortalezca tu intención de estar plenamente consciente tanto en eventos buenos como en situaciones adversas.

Debemos esforzarnos por aceptar lo que ocurre a nuestro alrededor sin resistirlo ni luchar contra ello. Cuando estás feliz, y te haces plenamente consciente de que estás feliz, tu felicidad aumenta. Cuando te sientes triste, y te permites sentir en todo el cuerpo esa tristeza, sin oponerte a ella, entonces el sufrimiento se va reduciendo.

Una de las propiedades de la mente es que ésta adquiere las cualidades de aquello a lo que le presta  su atención. Adquirimos el carácter de aquello en lo que nos concentramos. Cuando luchamos o nos oponemos a algo que consideramos negativo o doloroso, lo que estamos haciendo es darle mayor energía, con lo que la condición negativa se fortalece. Por el contrario, si reconocemos y solo dejamos ser la condición o suceso doloroso, y nos damos cuenta de que pasó como vino, así también se irá pues todo, absolutamente todo cambia.

Quiero compartir contigo un relato zen que nos platicaron hace tiempo en un seshin (retiro de meditación) al que asistí hace tiempo. Imagina que estás plácido y relajado en una lancha en un hermoso lago rodeado de árboles enormes. Estás disfrutando enormemente esos momentos de paz. De repente, sientes un golpe en la lancha detrás de ti, el golpe te saca de tu estado relajado, por lo que muy molesto, volteas para ver quién golpeó tu lancha. Al voltear te das cuenta de que se trata de una lancha vacía en medio del lago. En ese instante tu enojo desaparece pues te das cuenta de que tú mismo dejaste de vigilar el rumbo de tu lancha. El corolario de este relato es que esa es exactamente la forma en la que debemos de tomar todo lo que nos pasa y consideramos molesto. Todo lo que nos saca de nuestro estado de paz es una lancha vacía, sin tripulación, no hay nadie a quien reclamar. Si logramos ver así la vida, nada negativo o doloroso tendrá poder sobre nosotros, solo serán lanchas vacías que así como llegan, se van, es la impermanencia de la vida. ¿queremos bailar o luchar con ella?

Estamos tan acostumbrados a repasar el pasado, a evaluar los acontecimientos y personas, y a planear el futuro, que nos olvidamos de experimentar el presente. Confundimos lo que está aquí, con lo que quisiéramos que estuviese aquí, o con lo que tememos. Cada vivencia la pasamos por el filtro de si nos gusta o no. Nos llenamos la cabeza con ideas que lo único que hacen es alejarnos de lo único real, el aquí y ahora.

Imagina un atardecer en la playa, si te fuera posible, ¿qué le cambiarías?, ¿la velocidad a que se oculta el sol? ¿el color del cielo? ¿no permitirías nubes? ¿echarías más viento? Suena ridículo ¿verdad? La naturaleza es perfecta y lo mismo cada momento.

Piensa en dos personas mirando un río. Una de ellas está pensando y deseando que se detenga el río. La otra, solo está viendo el flujo natural de éste. ¿cuál de estas personas estará tensa? ¿qué tan a menudo te encuentras actuando como la primera persona?

La vida tiene su flujo natural querámoslo o no. lo único que debemos hacer es armonizarnos con lo que ES. La resistencia que queramos oponer no cambia NADA.

“Normalmente pensamos que si soltamos y dejamos ir, perderemos las cosas que nos hacen felices. Sin embargo, entre más soltamos más felices somos”

Thich Nhat Hanh

A manera de práctica te propongo intentar el siguiente ejercicio: Procura durante el día, hacer una pausa, respirar profundo y preguntarte:

  • ¿qué me está pasando en este momento?
  • ¿qué estoy experimentando?
  • ¿me estoy aferrando a algo?
  • ¿cuál es la verdad de lo que ocurre en este preciso instante en mi mente, mi cuerpo y mis sentimientos?

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